sábado, 23 de julio de 2016

El Tiempo En Una Botella 6

Hola a todas. Este capítulo como que me gustó, la historia se está armando, y espero muchas opiniones, porque este cap. se compone básicamente de diálogos.
Y ya que estamos en eso, me gustaría saber si les gusta este tipo de escritura, o sea, los diálogos eternos que escribo; yo creo que al mostrar una conversación defino la dinámica de una relación, pero a lo mejor las aburre? Nunca se me había ocurrido, pero ahora lo pensé y en una de esas…
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Capítulo 6
“The night we met I knew I needed you so
And if I had the chance I'd never let you go
So won't you say you love me,
I'll make you so proud of me.
We'll make 'em turn their heads every place we go…
…I'll make you happy, baby, just wait and see
For every kiss you give me I'll give you three
Oh, since the day I saw you
I have been waiting for you
You know I will adore you 'til eternity”
Be my baby/ The Ronettes
James POV
Pasé toda la noche pensando, debatiéndome conmigo mismo, confundido.
No sabía aún con exactitud lo que me estaba sucediendo con Isabella, porque sencillamente no tenía un marco de referencia.
Solamente sabía que el tiempo que pasaba con ella era una experiencia multisensorial, y mi vida de ermitaño ya no tenía ningún atractivo para mí, especialmente comparándolo con cómo me había sentido durante las últimas horas: Eufórico, esperanzado, inseguro, estúpido, feliz.

Esto era estar enamorado?
Discutir con ella temas tan delicados como las mascotas humanas que algunos vampiros tienen fue difícil, y abrirle los ojos a realidades incómodas causándole dolor, aún más.
Pero no podía cerrar la boca, no podía verla seguir defendiendo a esos cabrones que la trataban como si fuera un perrito o gatito que adoptaron de la calle. Todos los Cullen eran culpables, pero el peor era su novio, quien realmente tomaba las decisiones concernientes a ella: Su dueño.
Me dolió hacerle daño, y aunque lo anticipaba, me dolió su reacción de canalizar su sufrimiento reemplazándolo con rabia hacia mí, pero lo comprendí. Ella era joven y efectivamente tenía mucho que procesar.
Es por eso que me fui antes de que ella despertara, dándole la opción de verme o no.
La oí levantarse y realizar su rutina matinal y cuando ya lavaba los platos encendí un cigarrillo para calmar mis nervios. Fumar no era una práctica habitual para mí, pero sí una buena manera de ocupar mis manos dando la impresión de que estoy haciendo algo.
Finalmente salió de la casa a mi espalda, pude sentir su corazón acelerarse a medida que se acercaba, y al llegar a la pérgola se plantó frente a mí.
Yo evité su mirada, porque no sabía qué es lo que me diría ella ni cómo reaccionaría yo.
La pequeña humana pateó mi pantorrilla capturando mi completa atención, me dijo que no me comportara como un asno y que cooperara.
Es estúpido que esas rudas palabras me hicieran desearla aún más? Cualquier chica se habría muerto de susto de tan solo pensar en aproximarse a mí, pero ella no sólo me enfrentó sino que hasta me pateó! Un golpe simbólico, claro, pero golpe al fin. La sensación que estaba disfrutando de interactuar sin el componente del miedo que genero habitualmente en humanos y vampiros era francamente liberadora.
Las niñas decentes no hablaban así… Pero a pesar de su vocabulario y desparpajo no me cabía duda de que ella era una chica bien educada.
Me llamaba “asno” y me calentaba. Así de simple. Y no por el doble sentido con los genitales del animal, sino porque los insultos fluían tan libremente de su boca de niña.
No supe hasta qué  punto era un degenerado… Las edades de consentimiento varían según las épocas y lugares, pero no porque sea “legal” acostarse con una chica significa que ella esté lista, y yo no soy un violador ni un pedófilo… A lo que voy: Isabella se ve como una mujer que terminó de crecer, tiene curvas de mujer y sus partes femeninas claramente están funcionando, ya que he sentido el aroma de su excitación tan denso que casi pude saborearlo, pero no sé si está lista para una relación física entre dos adultos. Ella dice que en el futuro no es tabú el sexo premarital, por lo que la idea no debe ser extraña para ella, pero si vivió todo este tiempo con los Cullen, quién sabe qué le metieron en la cabeza con respecto a su propio cuerpo…
Y entonces ella se lanzó a mis brazos y me pidió perdón, y no pude menos que derretirme.
Así es que decidí no perder tiempo que no teníamos, y me atreví a declarar parte de mis sentimientos, y el trato que venía fraguando en mi mente durante toda la noche: Ella necesitaba independencia, volver a estar en control, y lo tendría... Por una semana. Luego sería mi turno de demostrarle todas las razones por las cuales su destino era ser feliz a mi lado.
Ella fue sincera. Me dijo derechamente que no me amaba.
Y yo habría sido un idiota de esperar otra cosa. Yo tampoco estaba seguro de que así se definieran mis sentimientos por ella, así es que me pareció razonable trabajar la posibilidad de que desarrollara emociones compatibles con las mías con la base de que no me teme ni le disgusto.
Hay comienzos peores.
-De verdad piensas eso? – Preguntó asombrada cuando terminé mi discurso/propuesta.
-No lo piensas tú también? – Pregunté un poco confundido.
Varias expresiones pasaron por su rostro: Vergüenza, culpa, lujuria, más culpa, diversión, picardía y más culpa.
Qué demonios estaba planeando que le generaba ese cóctel de emociones? Algunas las vi en su rostro, otras las olí, pero analizadas en su conjunto resultaban apabullantes.
-Un poco – Susurró – Es imposible no pensar en ti de esa forma, eres sexi y lo sabes, pero me das miedo, y no por lo de mi posible asesinato – Aclaró cuando iba a interrumpir – Sino porque si el “niño bueno” que es Edward es capaz de romper mi corazón con sus acciones, más lo eres tú que eres un “chico malo”.
-Qué tan malo? – Susurré a su oído desde su espalda. La había rodeado mientras hablaba sólo para mantenerla un poco nerviosa.
Se estremeció.
-No sé qué tan malo… Cuando te conocí eras muy, muy malo – Dijo casi susurrando, con los ojos cerrados.
-Vamos – Le dije tomando su mano – Tengo algo que mostrarte.
-Cómo me vas a llevar? – Preguntó automáticamente levantando los brazos.
La miré como si estuviera loca.
-Estás coja? – Pregunté.
-No… - Respondió bajando los brazos lentamente.
-Soy un animal de carga? – Insistí.
-No… - Dijo mordiendo su labio inferior.
-Estás enferma? Recién operada?
-No… - Dijo mirando al suelo.
-Entonces por qué demonios tendría que cargarte? – Pregunté cabreado por su condicionamiento. Ella era una mascota… A tu jaula Bella!
-Yo pensé… Lo siento, es la costumbre. Siempre pregunto porque algunos prefieren cargarme en la espalda y otros al frente, como novia – Dijo.
-Tú tienes claro que yo no te voy a cargar a menos que sea estrictamente necesario? – Le pregunté.
-Lo sé – Dijo muy bajito – Lo había olvidado, pero ya no volverá a pasar – Dijo más firmemente, levantando el mentón.
-Bien – Dije, y besé su cabello en la coronilla – Vamos – La tironeé de la mano hasta que comenzó a caminar a mi lado.
-Este jardín es enorme – Comentó asombrada mirando a su alrededor. Era verdad, el parque era inmenso, pero además estaba dividido en secciones, generando pequeños senderos y privacidad para los ocupantes.
-No es sólo eso lo que quería mostrarte – Dije mientras doblábamos por la curva junto a un sauce llorón.
-Wow! – Exclamó ella – Es increíble!
Caminamos de la mano hasta el borde decorado con Mármol Grechetto, (el del color blanco más puro que existe) y Mármol Negro Antiguo de Ténaro. Los reconocí de inmediato, porque pasé una buena temporada en Grecia.
Todo el contorno de la piscina estaba tallado intercalando colores y formando grecas. El fondo de la piscina también estaba decorado con mármol, pero cortado como  pequeñas teselas formando un escudo de familia que no era Cullen.
-Qué te parece? – Pregunté una vez que dimos la vuelta a toda la piscina.
-Francamente? – Preguntó levantando una ceja.
-No, por favor miénteme si crees que no voy a poder resistir la verdad – Dije con media sonrisa. Aún no le soltaba la mano y a ella parecía no importarle.
-Sabelotodo – Murmuró – Bueno, la verdad es que es bonita, imponente incluso, pero es como… Un poquitín demasiado… - Dijo sonando casi arrepentida por lo que decía, pero cuando sus ojos encontraron los míos, que le demandaban que fuera a lo menos imparcial en sus juicios, se aclaró la garganta y declaró - Es un desperdicio de materiales en algo que seguro no usan jamás. Un lujo inútil, que compraron solamente porque pueden pagarlo. Es equivalente a instalar grifería de oro en los baños, absurdo! Cuánto costará esa cantidad de mármol?
-No quieres saberlo – Dije rodando los ojos y dando a entender que costaba más dinero del que probablemente  ella y yo veríamos en nuestras vidas... A menos que comenzara una carrera criminal. Ni siquiera las obras de Miguel Ángel se esculpieron en una piedra como ésta - Conoces el escudo de armas del fondo?
-No, pero es horrible, como de la casa de Ricky Ricón – Dijo arrugando la nariz.
-Ese quién es? – Pregunté para saber quién era ese amigo suyo que tenía una piscina semejante.
-No sé si ya existe, pero probablemente de todos modos no tendrías cómo conocerlo si no ves tele. Ricky Ricón es un personaje de historietas infantiles, un niño multimillonario que le ponía su monograma a todo lo que poseía – Dijo.
-Te gustaban esas historietas? – Pregunté, queriendo atesorar cada pedazo de información que ella me entregara.
-No – Rio – Esas revistas de historietas son muuuuy viejas, como de al menos los años 60s y 70s, yo alcancé a ver las caricaturas en la tele cuando era pequeña, pero son de principios de los años 80 y ya eran viejas para mí.
Sacudí la cabeza pensando en nuestra brecha temporal. Para ella eran antiguas cosas que para mí aún no existían… Lógicamente lo sabía, pero no le había tomado el peso hasta ese instante… Ella tendría siempre la ventaja, ella sabía qué iba a ocurrir, pero yo no sabía nada de su tiempo o de su vida, y lo que me había dicho hasta ese momento me había parecido simplemente increíble. Tendría que aprender a reaccionar más moderadamente si quería que me siguiera contando sus cosas abiertamente.
-Es una locura, lo sé, sueno como una lunática – Dijo sonriendo un poco preocupada al ver mi expresión.
-No dejes de hablar – Rogué – Me gusta escucharte, cuéntame algo que te guste.
Mientras, nos dirigí hacia una mecedora doble de fierro forjado que estaba ubicada a la sombra de un viejo roble. Era lo único que parecía corresponder al estilo arquitectónico de la casa, ya que ni la piscina ni la pérgola concordaban.
-Uuuuuuh, me encantan las mecedoras! – Dijo saltando con un entusiasmo tal que cualquiera hubiera pensado que le estaba regalando un pony.
-Siéntate – Dije sentándome y reprimiendo mi sonrisa.
-Mmmmmmh – Pareció indecisa – Cuál es tu nivel de sed en este momento? – Preguntó, inquieta.
Qué mierda? Es que había hecho algo para hacerla sentir amenazada?
La miré fijamente a los ojos para que juzgara por ella misma. No tenía sed, aunque en una o dos noches más cazaría, sólo para estar seguro.
-Qué pasa, cuál es el problema? – Pregunté mientras ella balanceaba sus pies desde el talón a la punta.
Ella enrojeció.
-Ahora lo hiciste más interesante. Qué te pasa? – Demandé, queriendo devorarla de 10 formas distintas, y todas indecentes.
-Estoy usando un vestido delgado y esos fierros están fríos y mojados con el rocío, y no me quiero sentar en ellos – Explicó - Mepuedosentarenturegazo? – Preguntó todo junto.
-Agh? – Pregunté, aunque la había entendido perfectamente. Pero quería escucharla pedirme si se podía sentar en mis piernas. Si fuera un caballero simplemente habría puesto en el asiento mi chaqueta de cuero, pero la verdad es que hace bastante tiempo que renuncié a ser uno de esos.
-Que si me puedo sentar en tu regazo, como ayer, no pareció molestarte, y aunque no generas calor al menos estás seco – Dijo mirándose las manos pero modulando perfectamente.
-Sube – Dije golpeando mi rodilla, aguantándome las ganas de torturarla un poco más. Ella acomodó su falda cuidadosamente y se sentó perpendicular a mí, apoyando los pies en el lugar en el que no se quiso sentar. La posición era inquietantemente cómoda y familiar, y ella pareció sentir lo mismo, porque de a poco se fue apoyando en mi pecho hasta quedar con la cabeza apoyada en mi hombro. Cuando terminó de acomodarse ambos exhalamos al mismo tiempo. No sé por qué lo hizo ella, pero yo lo hice por el enorme alivio que sentí, como quien después de caminar todo el día, se saca los zapatos… No es muy romántica esa comparación, pero es lo mejor que se me ocurre: Una presión que ni siquiera me había dado cuenta de que existía hasta que se liberó.
Nos quedamos en silencio unos minutos mientras yo nos mecía suavemente. En el jardín de los Cullen casi no se escuchaban sonidos del exterior, y sólo se oía a los insectos y al viento pasando entre las hojas de los árboles… Quisiera haber podido dormir una siesta así, tal cual, con ella entre mis brazos.
-Pensé en algo… – Me dijo.
-Me parece muy bien, es bueno hacerlo de vez en cuando para que el cerebro no se te atrofie – Respondí reforzando mi abrazo, previniendo el estallido.
-Si vas a ser tan desagradable todo el tiempo, te puedes ir olvidando de disfrutar del placer de mi compañía – Dijo tratando de ponerse de pie.
-Qué es lo que pensaste, fierecilla? – Pregunté cuando se cansó de luchar.
-No te pienso volver a dirigir la palabra – Dijo cruzando los brazos y probablemente haciendo un puchero.
-Me la acabas de dirigir – Respondí divertido.
-A partir de ahora – Dijo. De acuerdo a su voz estaba tratando con todas sus fuerzas de no sonreír.
-Sigues hablando – Dije enterrando mi rosto en su cabello, para que no me viera reír y porque me apetecía hacerlo.
-Pídemelo por favor – Dijo ella con malicia.
-Por favor dime en qué pensaste – Dije de inmediato.
-Así no. Tienes que decir algo como “Bella, tú que eres sabia más allá de tus años, por favor ilumíname con tu infinito conocimiento” – Me indicó muy seria.
-Isabella… - Aclaré mi garganta innecesariamente para no reír  - “Tú que eres un dolor en mi trasero desde el segundo en que te conocí, habla ahora o te haré cosquillas hasta la muerte” – Dije en cambio, con mi voz más solemne. No estaba seguro de poder cumplir con la amenaza, porque no sabía cuánta presión aplicar sin perforarle un pulmón, pero ella eso no lo sabía.
-Nooooooooooo!! Aaaaaaaaaaah! – Chilló retorciéndose y tratando de huir, sin que yo le hubiera hecho nada – Me rindo! Me rindo, me rindo, me rindo… - Repitió jadeante al ver que no iba a ninguna parte.
-Creo que lo que en realidad quieres decir es algo como “James, eres el vampiro más guapo del mundo, te lo ruego, permíteme observar de cerca tu belleza varonil y ser tu novia de prueba para poder abrir mis ojos al infinito cúmulo de virtudes que aún me quedan por descubrir” – Recité.
-Quéeee?! – Exclamó – Es que te botaron de cabeza cuando eras bebé?
Las carcajadas ya no me las pude contener, lo que la enojó aún más.
-Puedes cambiar algunas cosas, para hacer la declaración más personal. No me molestan adjetivos como “figura apolínea”, “Inalcanzable ni por los dioses del olimpo”, “cabellos rubios como el sol”, o lo que quieras agregar, acepto sugerencias – Dije cuando recobré la seriedad.
-Mira pedazo de asno engreído, si crees por un momento que te voy a decir esa sarta de… - Rugió. Pero yo la interrumpí.
-Uh! Me pican las manos! Deben ser las cosquillas! No las puedo controlar! – Moví mis manos cerca de su estómago y volvió a retorcerse y a pedir piedad.
Me detuve, y ella se mantuvo en un obstinado silencio hasta que jadeante, comenzó.
-“James, es verdad, eres el hijo de puta más guapo que he visto” – Comenzó apretando los dientes. No era exactamente una página de mi libreto, pero me servía – “Tu cabello dorado es hermoso, como el de Brad Pitt en Troya y créeme que ese sí que es un cumplido” – Ya me diría más tarde quién mierda es Brad Pitt. Hasta ahora todo bien. Besé su frente, satisfecho – “Pero eso no quita las vueltas del destino y que tal vez algún día yo voy a ser una neófita, más fuerte y veloz que tú. En ese momento, te voy a arrancar las orejas y te las voy a meter por el culo, para que puedas oír cómo te pateo el trasero!!!!!!!” – Gritó.
Pasaron unos cinco segundos antes de que mi cerebro “súper veloz” pudiera procesar sus palabras, y entonces me doblé de una carcajada y debí soltarla. Ella escapó corriendo unos diez metros pero se volvió a mirarme cuando me caí del columpio. Nunca me había reído tanto, y era con ella… Sólo con ella.
-James… - Sonrió ella, incrédula – Te acabas de caer de risa? Le puede pasar eso a un vampiro?
Yo sacudí la cabeza sin parar de reír.
-Eres raro… - Dijo lúdica, acercándose de a poco – Los vampiros de por sí son raros, y tú eres un vampiro raro.
-Yo soy raro? - Seguí riéndome - Por dios Isabella, de dónde sacas tus amenazas?
Ella rio, contagiada conmigo.
-No lo sé, tú inspiras lo mejor de mi repertorio – Dijo tendiéndome la mano para que me pusiera de pie.
Yo la tomé y la jalé hacia mí, haciéndola caer en el lugar que se sentía correcto, mi regazo.
-James! Mira si eres bruto, no me puedes tratar así, que me rompo! – Dijo sin demasiada convicción, e igual se acomodó en mi hombro.
-No Isabella – Dije apoyando mi mejilla en su coronilla en un gesto de ternura tan inusitado que no recuerdo haberlo tenido antes, salvo tal vez, con ella – Conmigo no te rompes… Te lo prometo.
oooOooo
Pasamos un rato en silencio y luego lentamente la conversación volvió a fluir.
-En qué año vas en la escuela? – Pregunté.
-Mañana se supone que comenzaría el último año – Respondió, sin demostrar alivio ni añoranza.
-Te preocupa perder clases? – Continué.
-Creo que un viaje en el tiempo es justificación suficiente, no crees? – Respondió – Y en todo caso, cualquier problema que genere este viaje, será más importante que unos días de inasistencia en el colegio.
-Estabas en algún club después de clases? – Seguí interrogando, ya que estaba dispuesta a hablar. No es que el resto del tiempo no lo estuviera, es sólo que pasábamos la mayor parte del tiempo molestándonos, retándonos y volviéndonos locos el uno al otro, y si bien eso era parte de su encanto, yo realmente quería conocerla.
-En Forks no – Dijo casi con tristeza – En Phoenix estuve en el taller de fotografía, eso me gustaba mucho.
-No lo continuaste en Forks porque no lo ofrecían? – Pregunté.
-Bueno, una clase de fotografía propiamente tal, no, pero el periódico escolar contaba con un cuarto oscuro para el fotógrafo, y esa posición estaba vacante… - Dijo.
-Qué te impidió participar? – Pregunté.
-Timidez… Inseguridad… No conocía a nadie, y me incomodaba invadir un grupo ya afiatado – Dijo encogiendo los hombros y escondiendo parte de su rostro.
-Y cuando te sentiste cómoda en tu nuevo colegio…? Qué, el puesto ya no estaba disponible? – Pregunté tomando su barbilla y levantándola, para que me mirara a los ojos. Ella trató de zafarse, pero no pudo, así es que cerró los ojos.
Parecía estar lista para ser besada como se debe.
-Crees que así vas a ganar, fierecilla? – Pregunté a milímetros de su boca. Podía sentir el calor de sus labios y su aliento contra mi piel. El esfuerzo por no besarla hasta que perdiera todo recuerdo de otros hombres era tremendo, pero me contuve.
Sus pestañas se abrieron, sus ojos se agrandaron como platos, y los cerró otra vez. 
Cerró la boca mordiéndose los labios, y comenzó a tararear.
Cantaba bastante mal, por lo demás.
-Esa es tu defensa para que no te bese? – Pregunté escéptico.
Asintió con la cabeza, boca y ojos aún cerrados, pero interrumpiendo el tarareo.
-Cuando decida si es que realmente quiero besarte Isabella, lo voy a hacer, y sabes perfectamente que no me puedes detener… Pero no te preocupes – Agregué cuando la sentí tensarse - Porque tú eres la que me lo vas a pedir – Dije rozando su mejilla con mi nariz.
Se escuchó algo como un pequeño gemido reprimido.
-Isabella, eres tan niña a veces – Besé su mejilla y me retiré, dándole espacio para componerse – Ahora cuéntame lo que pensaste hace un rato, nos desviamos del tema – Sonreí ante su amenaza de “arrancarme las orejas y metérmelas por el culo…”. Ni Shakespeare escribió prosa como esa.
-Ok, pero antes… - Me miró a los ojos – No te dije toda la verdad… No mentí, pero no dije todo…
-Cuándo? – Pregunté.
-Recién… Lo de la fotografía… Es verdad que al principio no postulé porque a veces no sé comportarme en situaciones sociales…
-Una señorita como tú? Con ese lenguaje tan basto y refinado? – Pregunté como si me horrorizara el concepto. Quería que dejara de sentir culpa. Me estaba confesando una nimiedad después de 5 minutos de haberla cometido, no había motivo para que mi chica sintiera culpa.
-Señorita será tu abuela! – Exclamó – Y con respecto a mi lenguaje, has de saber que he sido testeada y que mis habilidades lingüísticas sobrepasan por mucho el promedio. Yo simplemente decido de vez en cuando bajar de nivel para que me puedan entender tarados como tú!
-Sigue así – Le dije al oído con voz ronca – Sigue hablándome así y no sabes lo que te voy a hacer en el columpio… O contra el jodido sauce… O en la piscina…
Ella se estremeció y yo lo tomé como una excelente señal.
-Tú no harías eso – Dijo tratando de sonar desafiante, pero su voz estaba temblorosa, y como usaba un vestido pude oler más claramente que la otra vez, su excitación.
-No hasta que me lo pidas – Repetí – Pero bueno, ya que no te quieres divertir en el columpio, el sauce o la piscina, termina de contarme en qué me mentiste.
Dudó un segundo y continuó.
-Como te dije, no postulé porque a veces no sé comportarme en situaciones sociales, pero con los días me fui relajando y me hice amiga de una chica y su novio, y ambos trabajaban en el periódico. Estaba juntando valor para preguntarle a Ángela si creía que me aceptarían cuando me vi atrapada por la “Dimensión Cullen”, que absorbió todo mi tiempo de actividades extra programáticas, de amistades y hasta de estudio. En Phoenix yo estaba en clases avanzadas de literatura y ciencias, y en Forks con suerte llegaba a la hora al colegio… - Dijo avergonzada - Te he llamado un asno pero supongo que la borrica soy yo, verdad? – Nuevamente un puchero. Y no uno falso, este era uno en toda regla, con lágrimas a punto de derramarse y labios temblorosos.
Mierda, cómo la amo!
La amo?
Eso es esto? Amor? Así nada más? Puf! Y de pronto la amo?
La miré otra vez.
Mierda!
Mierda!
Mierda!
-No, no eres una borrica – Sonreí apretándola contra mi pecho – Te viste envuelta en una situación difícil, tuviste más suerte que pocos al salir viva, y ahora te queda aprovechar esta nueva oportunidad… Idealmente conmigo – Le guiñé un ojo.
Ella volvió a sonreír.
-Jaaaaames…. – Canturreó coqueta, como si no hubiera estado a punto de llorar menos de veinte segundos atrás. Era desconcertante. Nunca sabía qué esperar, y eso me desesperaba y me atrapaba.
-Isabeeeeellaaaa – Canturreé de vuelta.
-Tú me interrumpes todo el tiempo y no me dejaste contarte lo que estaba pensando… - Me miró llena de ilusión. La locura que me pidiera, la haría, por supuesto, pero lo que me molestó levemente en ese momento, es que lo acepté sin siquiera averiguar de qué se trataba antes de aceptar en mi mente.
-Me gusta molestarte – Dije plácidamente, apoyando mi mentón en su hombro – Es cuando te ves más bonita, lanzando rayos por los ojos, con las mejillas sonrojadas y repartiendo montones de maldiciones…
-Me desconcentras! – Exclamó retorciéndose, quitándose mi mentón de su hombro.
-Me alegro! – Respondí – Esa es la idea, lograr que yo te provoque a ti lo que tú provocas en mí.
-Como te estaba diciendo… - Continuó, ignorándome, pero con una sonrisa contenida en sus labios. Yo por mi parte deposité pequeños besos en sus hombros descubiertos. Su  piel era deliciosa, jodidamente perfecta.
En ciertos períodos y lugares en los que viví, las mujeres humanas habrían matado por el cutis que mi Isabella lucía naturalmente.
-Basta o no te cuento nada! – Amenazó tratando de parecer firme.
-Es sólo tu hombro, si lo dejaste a la vista es porque querías que te viera – Razoné – No he tocado nada inapropiado, ni siquiera por accidente, y aún no me pides que te bese, así es que no lo he hecho – Dije luciendo lo más inocente posible, tarea extra difícil para mí.
-Okeeeey… - Dijo cautelosa, esperando el golpe.
-Un par de besitos donde la ropa no te cubre es totalmente respetable y no te afecta en nada, en cambio a mí me hacen feliz. No quieres que yo sea feliz? Pido tan poquito… - Suspiré.
No sé qué cara habré puesto, pero ella soltó una carcajada.
-Vale, pero sólo en lugares que no cubran la ropa o los calcetines y zapatos. No quiero saber si eres un fetichista – Comentó para sí. Yo no supe qué decir – Y si yo digo que pares o me estás haciendo sentir incómoda, paras – Asentí, solemne. Esto era más de lo que jamás esperé conseguir en una primera negociación… Era el hecho de poder hacerme feliz lo que la decidió, seguro que de otra forma me habría amenazado con lo de las orejas otra vez por sólo sugerirlo.
-Lo juro – Dije – Desde ahora saldremos de la mano, (a menos que uses guantes) y me dejarás besar tu rostro, tu cuello, tus hombros… - Gracias a dios ella usaba ese día uno de esos vestidos que se amarran en el cuello, lo que despejaba una buena porción de piel desnuda.
-Agh… Ya me estoy comenzando a arrepentir – Dijo frunciendo el ceño – Seguro Alice debe haber dejado en alguna parte trajes para ir a la nieve, esos me cubren completa… Y si me pongo guantes, gorro y bufanda… Existirán las antiparras? Porque así estaría a salvo…
-Esa es tu manera indirecta de pedirme que bese tus labios? – Pregunté recostándome en el pasto. Ella se quedó sentada en mis piernas.
-Noooooo – Dijo sorprendida – Lo contrario, creo.
-Bueno, con ese atuendo anti besos lo único que dejas libre es tu boca… - Dije satisfecho.
-Bueno, a lo mejor en el hospital me dan una máscara, o puedo ir al taller de un soldador al arco, o hasta un casco de motos me serviría – Dijo entrecerrando los ojos.
-Ajá, y quién es el idiota que va a tener que robarle un coche que apeste a naftalina a otra viejecita y luego acompañarte por todo Chicago buscando una máscara de soldador que evitará que yo te toque? – Levanté una ceja.
-Tú, obvio – Dicho ella con toda desfachatez.
-Y qué hay para mí? Esto es claramente un caso de suicidio en defensa propia – Me burlé.
-Yo – Respondió.
-Agh? – Dije, brillante.
-Me preguntaste que qué hay para ti, y la respuesta es yo… - Dijo tímida - Si tú me pidieras que te acompañara a cualquier parte, me subiría a un auto y me iría contigo a cambio de golosinas para el camino – Luego su tono cambió – Tal vez soy demasiado trabajo y te diste cuenta de que no vale la pena… Es una lástima, porque de verdad me gustas, me haces reír, y me siento bien contigo… – Hizo ademán de levantarse.
-Dónde demonios crees que vas? – Pregunté deteniéndola antes de que se levantara un par de centímetros.
-A la casa, tengo un poco de frío – Dijo abrazándose, sin entonación. Su voz era plana, su coraza impenetrable.
-No te vas a largar después de decirle eso a un hombre Isabella – Le dije más herido que enojado – Yo jamás te tocaría un pelo sin tu consentimiento. Lo sabes, verdad? – Tomé su rostro entre mis manos, obligándola a mirarme.
Asintió.
-Estás segura de que lo sabes? – Insistí.
Asintió.
-Quiero estar contigo – Dije –Quiero estar contigo. No sé qué es lo que hay entre nosotros, pero quiero explorarlo juntos. Esto no es un revolcón que no volveré a ver Isabella, para mí esto es real.
-James… - Murmuró y acunó mi mejilla.
-No necesitas protegerte de mí – Afirmé – Puedes decidir andar desnuda de ahora en adelante si te apetece, y no te voy a tocar… Está claro que soy un hombre y no voy a estar muy cómodo duro las 24 horas al día, y probablemente pasaré mucho tiempo en el jardín, pero no te voy a tocar.
-James – Repitió.
-Toda la ropa del mundo no podría protegerte de un vampiro, y lo sabes – Continué - Pero también sabes que basta una palabra para que este vampiro se detenga.
-James! –Insistió.
-Qué? Maldita sea Isabella, me estoy eviscerando frente a ti, entregándote mi puto corazón, y no dejas de interrumpir! Qué demonios quieres???? – Gruñí frustrado.
Ella ni se inmutó ante mi enojo.
-Cállate y bésame – Ordenó.
A su servicio.
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Ok, tienen que contarme qué opinan, estoy demasiado emocionada como para que me dejen sola con mis teorías. O comparten o voy a estallar!!!
Qué es lo que pensó y nunca pudo decir Bella?
Hacia dónde vamos ahora?

Qué pasa con el asunto de la “alimentación” de James?

2 comentarios:

  1. ME ENCANTA! ME ENCANTA! ME ENCANTA......
    Esta superrrrr WOW tu hisotria, adoro a este james :) taannnnn predominante y sincero, me derrite
    como helado al sol ;)
    y esta bella tampoco se queda atras, super genial que sea así de mal hablada jajajajaj....
    mucho animo y sigue así con tus super padrisimas actualizaciones....
    No demores :( plissssss
    Perdona mi egoismo :)
    Saludosssss

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    Respuestas
    1. Hola, que bueno que te guste mi versión de James, yo misma no dejo de pensar en él. Y gracias a tu comentario recordé que me faltaban 2 capítulos que actualizar en el blog, así es que ya están el 7 y el 8 y fotos de apoyo.
      Un abrazo y sigue en contacto.
      A.

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